La vida nocturna de Madrid, tabernas castizas con un toque rebelde, locales clandestinos (speakeasies), música en directo, zonas alternativas como Malasaña o Lavapiés, y planes que empiezan con una caña y terminan de madrugada.

Te pongo 3 de cada para pasar un buen dia, y si quereis mas decirmelo en comentarios y lo amplio

Tabernas con solera

Locales con solera, barras de aluminio y servilletas en el suelo, pero que mantienen un público joven y un ambiente vibrante

Bodega de La Ardosa (Malasaña)

Fundada en 1892, La Ardosa mantiene intacta su barra de madera, sus grifos antiguos y sus paredes repletas de botellas históricas

Para ir al baño o acceder a la zona del fondo, tienes que agacharte y pasar obligatoriamente por debajo de la barra, esquivando los vasos de los clientes. Pídete su mítica tortilla de patatas (considerada una de las mejores de Madrid) y acompáñala de una cerveza negra o un vermú casero

Casa Amadeo – Los Caracoles (La Latina)

En plena Plaza de Cascorro se encuentra este templo del tipismo madrileño capitaneado por el carismático Amadeo. El suelo lleno de servilletas es el indicador universal de que aquí se come bien.

El ambiente es ruidoso, frenético y los camareros te cantan las raciones a voces en medio de la barra. Su especialidad indiscutible son los caracoles en salsa picante (perfectos para mojar pan), los torreznos crujientes y las bravas que pican de verdad.

Melo’s (Lavapiés)

Situada en pleno corazón de Lavapiés (Calle del Ave María, 44), esta taberna gallega es un monumento a la comida abundante, el alboroto y las camisas remangadas. No esperes lujos: aquí se come de pie, apretado y compartiendo barra con desconocidos.

Su carta es brevísima y directa al grano, pero su plato estrella es la mítica «Zapatilla»: un bocadillo colosal de pan de hogaza gallego, lacón y una cantidad indecente de queso de tetilla fundido que chorrea por todas partes. Es grasiento, es enorme y es absolutamente obligatorio pedirlo junto a una ración de sus croquetas gigantes si quieres vivir la experiencia Lavapiés completa.

Coctelerías ocultas

Bad Company 1920 (Zona Gran Vía)

Este local te hace viajar en el tiempo de forma literal. Desde fuera solo verás una puerta de madera vieja y anodina con un timbre.

Al llamar, te abrirá un actor caracterizado que te pedirá la contraseña mensual (la cual publican a modo de pista en sus redes sociales). Si la aciertas, cruzarás una puerta de cámara acorazada hacia un sótano clandestino ambientado en los años 20 donde los cócteles se sirven en recipientes loquísimos, como tazas de té, bolsas de plástico o probetas.

Jack´s Library (Chueca / Justicia)

A pie de calle parece una coqueta y tranquila tienda de plantas llamada Bonsai Florist. Sin embargo, las flores son solo una fachada.

Tras indicarle al dependiente que vas a «leer un libro», te guiará a través de un pasadizo secreto oculto tras una estantería llena de plantas. Al cruzar, aparecerás en una coctelería íntima y sofisticada con luz de velas, sofás de cuero británico y una de las cartas de cócteles de autor más espectaculares del centro de Madrid.

Hemisferio Left Bistro / El Coleccionista (Zona Huertas)

Ubicado en el Barrio de las Letras, este espacio juega al despiste total. A pie de calle se presenta como un restaurante y bistró elegante y moderno donde cenar tranquilamente.

Escondido en su planta baja o tras una zona reservada se encuentra un santuario clandestino inspirado en los clubes privados de coleccionistas de arte. La decoración cambia la iluminación por bombillas tenues, terciopelo oscuro y vitrinas llenas de objetos curiosos. Sus barmans preparan cócteles de autor conceptuales que se sirven en recipientes artísticos, convirtiéndolo en el escondite perfecto para empezar la madrugada con misterio.

Malasaña de madrugada

Cuando las tabernas cierran y el cuerpo te pide subir el ritmo de la noche, Malasaña cuenta con los templos históricos más gamberros del rock y el pop español

La Vía Láctea (Malasaña)

Es el gran santuario de la Movida Madrileña de los años 80. Sus paredes y techos están completamente empapelados con carteles de rock clásicos, portadas de discos de vinilo y grafitis históricos

Es el lugar ideal para tomarte una copa larga o una cerveza mientras escuchas temazos de rock, garage, indie y punk. Cuenta con una mítica mesa de billar arriba y una energía que se mantiene intacta desde hace décadas.

El Penta (Malasaña)

No se puede escribir una guía canalla sin mencionar a El Pentagrama, inmortalizado por Antonio Vega en la canción «La chica de ayer».

Abre hasta las 03:00 o 03:30 de la madrugada y es el punto de encuentro intergeneracional favorito para cantar a pleno pulmón los mejores himnos del pop-rock español de los 80, 90 y los 2000

Tupperware (Malasaña)

Si La Vía Láctea es el rey de Malasaña, el Tupperware (Calle de San Andrés, 26) es el príncipe heredero del moderneo más gamberro. Este garito de dos plantas lleva décadas siendo el refugio favorito de la fauna alternativa del barrio.

Su decoración es un viaje psicodélico de cultura pop, juguetes de los años 70 y 80, figuras de resina y paredes pintadas con murales de estética cómic. La música pincha lo mejor del indie, pop-rock, garage y hits alternativos. Es el sitio perfecto para tomarse la penúltima cerveza rodeado de un ambiente eléctrico antes de que cierren las puertas a las 03:30.

La noche madrileña es impredecible y esa es su mayor magia. Para que disfrutes de la experiencia como un auténtico local y no como un turista despistado, apúntate estos últimos consejos:

  • Olvida las reservas: El espíritu canalla se vive improvisando. En las tabernas clásicas como La Ardosa o Casa Amadeo no se reserva; se llega, se busca un hueco en la barra a base de codos y se disfruta del caos. Si hay cola, ten un poco de paciencia, avanza rápido.
  • Vístete sin postureo: A los garitos de Malasaña o Lavapiés se va a bailar, a sudar y a pasarlo bien. Deja la ropa excesivamente elegante en el hotel; una camiseta cómoda y unas zapatillas con las que puedas aguantar horas de pie son el uniforme oficial.
  • Controla el transporte nocturno: Recuerda que el Metro de Madrid cierra sus puertas a la 01:30 de la madrugada. Si la noche se alarga, tu mejor aliado serán los «Búhos» (los autobuses nocturnos que salen desde la Plaza de Cibeles hacia todos los barrios de la ciudad) o las aplicaciones de transporte.


¿Has estado ya en alguno de estos locales clandestinos o prefieres el ambiente de las tabernas de siempre? Si conoces algún otro rincón secreto de Madrid que merezca el sello de «canalla», ¡déjamelo abajo en los comentarios y lo añadiré a la guía!

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